Cuando nos sentamos a escribir, las palabras fluyen, todo lo que expresamos a través de las letras es lo que sentimos, no es una moda; porque las modas son pasajeras y las letras son eternas. Tenemos una Biblia como católicos, o un Corán como islamistas, sólo por citar estos dos ejemplos que han sobrevivido, guerras y tempestades y siguen pasando de generación en generación.
Otros podrían ser los hermanos Grimm que con sus cuentos han arrullado a miles, han asustado a otros tantos e incluso han enamorado a algunos.
Sí, escribir es un sentimiento del alma, que no todos poseen, es dar un poco de tí en cada letra, en cada palabra.
Sin embargo esto no quiere decir que cualquiera pueda escribir, todos podemos hacerlo, pero no siempre captaran la atención, harán vibrar un corazón, o asustarán a un travieso que no quiere dormir, ni enamorarán a un romántico empedernido.
Esto sólo se logra gracias al sentimiento apasionado por aquello que se hace por gusto y por amor.
Sí, yo amo las letras, que chorreantes forman palabras que conmueven, hacen reir o te ponen a reflexionar.

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